Cada
poema es un mapa de ruta para desmantelar el silencio. Si bien es cierto, de
esa hoja en blanco también surgen las creaturas de la luz, no es sino su
contraparte, la oscuridad, la que se nutre de aquello que solo es visible para
los ojos del poeta. Es ahí, desde esa condición, que Juan Suárez Proaño
vivifica su palabra y nos muestra este libro titulado En
nombre del alba. El cual viene asimismo a ser el palimpsesto de la
memoria, de la infancia, los embrujos de una madre arquetípica que se revela
eterna entre las cosas perecederas. Es la comunión del ser con la naturaleza y
su versión más cruda; el amor y las luces caprichosas del destino. El dolor,
que, así como Pessoa, Juan aparenta sentir o haber sentido, y ahora viene a
exorcizar (se) con esos ritmos pluviales de su andanza cotidiana por el país
real o imaginado. Porque de todo eso se vale el artista, de las experiencias
propias o ajenas que por no ser de él no significan que no le hieran. Al final
todos estamos heridos, de una forma u otra, y es en ese preciso instante donde
el canto resuena. Definitivamente, la poesía ecuatoriana contemporánea goza de
uno de sus puntos históricos más altos, y Juan Suárez Proaño, con este libro,
es prueba de ello.
Juan Carlos Olivas
§
EN NOMBRE
DEL ALBA (2019)
POEMA
CONJETURAL PARA UN HIJO
Hijo de
nadie,
llegará el día
en que harás el amor con la soledad aunque en este poema yo diga
que es imposible estar solo.
llegará el día
en que harás el amor con la soledad aunque en este poema yo diga
que es imposible estar solo.
Entonces,
ya habrás aprendido a mentir
y podrás hacer del silencio
una punzada menos dolorosa.
Llegará el día en que deberás ser viento y obligarás a los amigos a blindar sus ventanas;
serás espejo,
y aprenderás sin dolor
la inclemencia de las arrugas.
ya habrás aprendido a mentir
y podrás hacer del silencio
una punzada menos dolorosa.
Llegará el día en que deberás ser viento y obligarás a los amigos a blindar sus ventanas;
serás espejo,
y aprenderás sin dolor
la inclemencia de las arrugas.
Habrás
saboreado en otra lengua
el veneno de la inmortalidad,
habrás aprendido a hornear con humildad el trigo del recuerdo,
una paloma te ensuciará el hombro
que alguien tocará
para ofrecerte abrigo.
el veneno de la inmortalidad,
habrás aprendido a hornear con humildad el trigo del recuerdo,
una paloma te ensuciará el hombro
que alguien tocará
para ofrecerte abrigo.
Entonces,
sabrás mentir
y verás la sangre de la felicidad brotar de tus venas mal alimentadas.
y verás la sangre de la felicidad brotar de tus venas mal alimentadas.
Será necesario
que aprendas el olor a lumbre y que puedas evocarlo
para sentir el aire de tu casa.
Y que cambies, sin preguntas,
para sentir el aire de tu casa.
Y que cambies, sin preguntas,
el color de
las banderas, por el de la ira.
Y que
palpes en tus dedos la vergüenza, y que sepas la suavidad del sexo en la punta
de la boca,
y que reconozcas
y que reconozcas
sin placer
ni sufrimiento
el maduro fruto que se agita en tus costillas.
el maduro fruto que se agita en tus costillas.
Entonces,
sabrás la verdad.
Y verás rostros blancos de salud
y los amarás;
y verás otros cuya sombra
te hará recordar la forma de las ruinas y sentirás que también los amas.
Y verás rostros blancos de salud
y los amarás;
y verás otros cuya sombra
te hará recordar la forma de las ruinas y sentirás que también los amas.
Verás a una
mujer parir
en el frío de los azulejos,
y sentirás ternura por su sangre perdida en una sábana
blanca como las sepulturas.
en el frío de los azulejos,
y sentirás ternura por su sangre perdida en una sábana
blanca como las sepulturas.
Y creerás
en dios,
después de tocarlo
en la mano que recaiga sobre tu fiebre.
después de tocarlo
en la mano que recaiga sobre tu fiebre.
Solo
entonces,
habrás aprendido a llorar,
y compartirás la sal
como si con ella pudieras repartir justicia.
habrás aprendido a llorar,
y compartirás la sal
como si con ella pudieras repartir justicia.
Hijo de
todos. Para cuando vivas, ya habremos aprendido a mentir. Podremos no decirte
lo que ocurre.
lo que ocurre.
DOS
PETICIONES PARA UNA MADRE
I
No te esfuerces
en limpiar estas sábanas. Es verdad que fueron blancas un día pero blanca es la
enfermedad
y también lo son los dientes
y también lo son los dientes
que no han
besado.
Las rosas
también
aprendieron el placer de ensuciarse bajo el sol,
y aguantar su sed sin lamentarse por ellas mismas.
aprendieron el placer de ensuciarse bajo el sol,
y aguantar su sed sin lamentarse por ellas mismas.
No hay que
echarle la culpa a la tristeza, nada más ha venido a buscar un techo, como
todos.
Tiene un hijo en su vientre
Tiene un hijo en su vientre
y se ha
envuelto en las sábanas para parir. Hará bien en la casa un niño nuevo
que nos raye las paredes
y nos despierte temprano
que nos raye las paredes
y nos despierte temprano
con sus
risas.
Es verdad
que fueron blancas un día, madre, pero ahora sabemos que los pies felices andan
de barro,
y que las frutas saben mejor con sus residuos de tierra,
y que saben a verdad los pechos manchados de sudor y saliva.
y que las frutas saben mejor con sus residuos de tierra,
y que saben a verdad los pechos manchados de sudor y saliva.
Son las
huellas
el precio de vivir. Ámalas.
el precio de vivir. Ámalas.
II
Madre.
Sé que estás cansada.
Pero también sé que conoces la paz y que has multiplicado el oxígeno
al frotar tu cuerpo contra su corteza.
Sé que estás cansada.
Pero también sé que conoces la paz y que has multiplicado el oxígeno
al frotar tu cuerpo contra su corteza.
Dale esta
herramienta,
este óxido
que es la esperanza.
Que la injerte en nosotros como un limón amargo. Que le nazcan raíces en la carne.
este óxido
que es la esperanza.
Que la injerte en nosotros como un limón amargo. Que le nazcan raíces en la carne.
Dile que
lance nuestro corazón al río.
Que ablanden las aguas
su aspereza de roca.
Y que nos cuente otra vez la forma del mundo, el tamaño de los árboles
Que ablanden las aguas
su aspereza de roca.
Y que nos cuente otra vez la forma del mundo, el tamaño de los árboles
la amplitud
de la casa.
Sé que has
escuchado
el gotear de la paz.
Limpia con ella nuestro rostro, lava con su sal nuestro sonido.
el gotear de la paz.
Limpia con ella nuestro rostro, lava con su sal nuestro sonido.
FLOR
Alguien ha
dejado una flor en la puerta de la casa.
Sé que a
pesar de su mirar esbelto
ya no hay raíces que sostengan su belleza, ningún aire que la haga feliz con la caricia, ninguna luz
que se haga sangre en sus aromas.
ya no hay raíces que sostengan su belleza, ningún aire que la haga feliz con la caricia, ninguna luz
que se haga sangre en sus aromas.
La flor y
yo sabemos
que pronto será poco más
que un tallo minúsculo
al que miraremos con vergüenza, al que sacaremos
sin dificultad ni rencor
del interior de la casa.
que pronto será poco más
que un tallo minúsculo
al que miraremos con vergüenza, al que sacaremos
sin dificultad ni rencor
del interior de la casa.
Por eso,
por compasión al menos,
debería amar el instante de esta flor, su vida todavía milagrosa,
la sospecha de un artesano trazando la forma de su cromática.
por compasión al menos,
debería amar el instante de esta flor, su vida todavía milagrosa,
la sospecha de un artesano trazando la forma de su cromática.
Pero en
cambio, la he dejado en un rincón de la casa
que ahora todos evitan
para no verla.
que ahora todos evitan
para no verla.
Desde allí,
la flor sigue mirándome.
la flor sigue mirándome.
Se reconoce
en mí.
Me llama con la voz de los cuerpos desnudos
que saben que esa noche no van a morir. Quiere jugar conmigo
a quién reíste más
de entre nosotros
arrancados los dos,
ya sin raíces.
Me llama con la voz de los cuerpos desnudos
que saben que esa noche no van a morir. Quiere jugar conmigo
a quién reíste más
de entre nosotros
arrancados los dos,
ya sin raíces.
ORACIÓN
Señor, no soy
digno de que entres en mi casa, pero una sílaba tuya
una mentira, un respiro
pueden bastar para sanarme.
una mentira, un respiro
pueden bastar para sanarme.
Yo confieso
ser amigo del dolor.
Los hombres no olvidamos los días
en que se nos clava una espina,
en que nos arrancan el silencio
a dentelladas.
Lo invocamos para escribir en la memoria.
ser amigo del dolor.
Los hombres no olvidamos los días
en que se nos clava una espina,
en que nos arrancan el silencio
a dentelladas.
Lo invocamos para escribir en la memoria.
Y confieso
que es mío
su andar suelto en estas páginas.
su andar suelto en estas páginas.
Señor, por
eso y más no soy digno. Pretendí tantas veces
conocer la palabra,
hacer de ella un barco
conocer la palabra,
hacer de ella un barco
que abriera
el mar para huir del exilio. Y nunca logré más que un madero frágil y
resbaladizo.
Ahora y en
la hora
he dudado de tu voz,
no he visto frutos abrirse con tus versos,
he dudado de tu voz,
no he visto frutos abrirse con tus versos,
el aire no ha traído tu
nombre,
los inviernos llegan
aunque nos los llames.
Pero aquí estamos,
Señor
repitiendo:
“danos tu migaja,
perdona nuestros silencios
como el silencio nos perdona a nosotros, no nos dejes tropezar en la esperanza, líbranos de los significados...”
repitiendo:
“danos tu migaja,
perdona nuestros silencios
como el silencio nos perdona a nosotros, no nos dejes tropezar en la esperanza, líbranos de los significados...”
Ya
ves, señor.
Es mejor que no entres en mi casa. Pero dime en qué sombra
bajo qué huerto
sobre qué recuerdo
nos reunimos.
Es mejor que no entres en mi casa. Pero dime en qué sombra
bajo qué huerto
sobre qué recuerdo
nos reunimos.
§
Juan Suárez Proaño
(Quito, Ecuador, 1993). Licenciado en Comunicación y Literatura por la
Pontificia Universidad Católica del Ecuador. Ha publicado los poemarios Lluvia sobre los columpios (2014), Hacen falta pájaros
(2016), Nos ha crecido hierba (2018, finalista premio
Nacional de Poesía paralelo cero 2018) y El nombre del Alba (Nueva
York Poetry Press, 2019). Consta en la
antología Seis poetas ecuatorianos (Editorial
Caletita), publicada en México;
y en la Antología de Poesía
Española Contemporánea Y lo demás es Silencio Vol. II, publicada en
Madrid, en el 2016. Sus poemas han aparecido
en varias revistas literarias como Revista Hispanoamericana de Poesía, de
Santiago de Chile; y la revista Hablemos Claro
de Honduras; además de varias revistas digitales. Actualmente es parte del
equipo de organización de este Encuentro Internacional de poetas en Ecuador «Paralelo
Cero».


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